top of page

Ser pilo paga, a medias


La educación superior siempre ha sido un problema en el país, pues, siempre se ha visto enmarcada dentro de la desigualdad social, en tanto que los niños de niveles socioeconómicos bajos no tienen las mismas oportunidades que los niños de clase alta. Precisamente por ello, el Estado ha invertido en subsidiar su educación, al día de hoy nos encontramos con un subsidio a la oferta, las universidades públicas, y con un subsidio a la demanda, como el programa “Ser Pilo Paga”.


El problema hoy radica en que Ser Pilo Paga demanda una cantidad exagerada de recursos del Estado, lo cual ha llevado a la desfinanciación de las universidades públicas para lograr suplir esa demanda, por lo que muchos exigen su culminación. Yo, por mi parte, comparto la preocupación de la comunidad educativa pública, pero no estoy a favor de la culminación del programa, sino de su reforma, pues, este programa bajo mi perspectiva (que no tendré la posibilidad de comentar en estas líneas) es productiva para lograr una igualdad de oportunidades, pero (y eso es lo que quiero demostrar) este programa en sí mismo es inequitativo entre los mismos estudiantes beneficiarios, y dicha inequidad influye en la exigencia de más recursos. Para ello, debo contextualizar al lector sobre el programa, para luego demostrar sus falencias, así propondré una reforma que logre llegar a tener un programa equitativo y sin demandar los mismos recursos.


Para acceder al programa, el estudiante debe tener un puntaje alto en las pruebas SABER 11, y un puntaje bajo en el SISBÉN, de esta forma, el Estado se asegura de que serán beneficiarios personas inteligentes y de escasos recursos. Al ingresar, el Estado le da un crédito condonable, que cubre la totalidad de la matrícula por el periodo escolar, además, le da un subsidio de sostenimiento, cuyo monto está determinado en razón de la distancia que hay entre su hogar y la universidad en la que estudiará, así, si el joven vive en una ciudad diferente a la que está ubicada la universidad, recibirá más dinero que aquel que vive en la misma ciudad. El estudiante tiene la obligación de graduarse en un determinado tiempo, dependiendo de la duración de la carrera escogida, si lo hace, el Estado le condona todo lo dado, si no lo logra, el Estado le cobrará toda la matrícula invertida más el subsidio recibido por el joven, que deberá pagar como un crédito de largo plazo ante ICETEX.


De primera forma logramos evidenciar un problema: El Estado asume que todos quienes estén por debajo del puntaje exigido del SISBEN, el cual es muy amplio, son pobres. Obvia las dimensiones particulares de cada familia, pues hay familias que, aun estando en el puntaje exigido, pueden pagarse una universidad moderamente costosa (las llamaremos A), mientras que otras no tienen ni siquiera el dinero para mantener a un hijo que esté estudiando en el SENA (las llamaremos B), esta situación trae inequidad porque: 1) el Estado paga la totalidad de la matrícula a un niño que tiene la posibilidad de pagar un porcentaje de ella, y 2) a los dos les da el mismo monto de subsidio, obviando que, en esta hipótesis, B necesita más recursos para su manutención que A, inclusive, A puede no necesitar un subsidio, imaginemos esta comparación si B tendría que trasladarse de ciudad para estudiar pagando arriendo, servicios, comida.


Pienso que la solución es tomar en cuenta las realidades socioeconómicas particulares, con un sistema de cobro similar al utilizado por las universidades públicas, pues en ésta se manejan varios ítems que permiten definir mejor la situación económica de cada estudiante. Así, para las familias que tengan la posibilidad de pagar un porcentaje de la matrícula, la paguen, independientemente de la obligación del estudiante de graduarse en un cierto tiempo. Con esto también se lograría dar una equidad en cuanto al subsidio de sostenimiento, por cuanto no sería únicamente la distancia entre hogar-universidad el único factor para establecer el monto del mismo, sino también observando el nivel económico.


De esta forma, se lograría liberar recursos que deben ser destinados a las universidades públicas, pues, el estudiante A ayuda a financiar su carrera y así el Estado no paga la totalidad de la matrícula; además, en algunos casos podría hablarse de un incentivo a estos jóvenes a considerar la opción de ir a universidades públicas, ya que no tendrían el atractivo de la matrícula gratuita que ofrece actualmente el programa.


Desde luego, este es una pequeña reforma que no soluciona la desfinanciación de las universidades públicas, pero logra, por un lado, atenuarla, y por el otro, cumplir con las finalidades de Ser Pilo Paga, una educación equitativa. Tengo más reformas que no expondré por falta de espacio.


 
Entradas destacadas

© 2015 por Ágora-Derecho Critico. Creado con Wix.com

bottom of page