Una obra para recordar
- Vilma Sastoque. Cuarto Semestre - Derecho &
- 18 ago 2013
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Hace cien años nació el destacado pensador barranquillero Luis Eduardo Nieto Arteta, quien a la altura de sus cuarenta y dos años y diez meses dejo de ser parte de esta patria, al decidir quitarse la vida, el 10 de abril de 1956. Sus estudios fueron realizados en el Colegio San José, donde se destacó en las materias de filosofía, historia y literatura española, lo que desembocó en su dedicación por el Derecho y la Ciencia Política en la Universidad Nacional de Colombia (sede Bogotá). Allí inició su trayectoria como intelectual, matizada esta época por sus primeras reflexiones acerca de la crítica filosófica del derecho desde un enfoque kelseniano y posteriormente influenciado por la crítica marxista que centra su atención en la medida en que la relaciona con la fundamentación del derecho y las relaciones de dominación que existentes alrededor del papel de la ideología y el Estado dentro de la práctica jurídica.
En su corta vida, Nieto Arteta elaboró una obra que se destaca entorno a varias ciencias sociales como lo son el derecho, filosofía, ciencia política, sociología, economía, entre otras, que fue publicada en numerosas revista, periódicos y libros tanto colombianos como extranjeros; dejando huella en la investigación cultural en Colombia.

Ahora bien, la pregunta que rondará sus mentes debe ser ¿por qué permanece la obra de Luis Eduardo Nieto Arrieta?, su obra perdura en la medida en que el talento natural de su autor logra cautivar los corazones y las mentes del mundo gracias a su profesionalismo al realizar teoría crítica del derecho consultando fuentes tales como Marx, Husserl, Kelsen, Engels, Luxemburgo, Heidegger, Cossio, y otros autores reconocidos en la disciplina.
Cabe mencionar que la relación entre el Marxismo y la obra de Nieto Arrieta se constituye a temprana edad, desde su juventud como estudiante de derecho en la Universidad Nacional en donde destinó varios artículos al periódico República Liberal bajo el gobierno de Alfonso López Pumarejo, en el cual encabezó la llamada “Revolución del Sapolín”, que exigía reformas educativas en la Facultad de Derecho. Así pues, Nieto Arrieta empieza a hacer defensa del pensamiento marxista desde la praxis revolucionaria y tomando partido a favor del marxismo y en contra del liberalismo, con el plus de haber estudiado a Spengler y Proudhon. Sin embargo, estos escritos en la actualidad carecen de interés debido a algunos desaciertos vinculados a la tardía llegada a Colombia del marxismo. Sin embargo, este pensamiento fue su bandera de lucha política y método para estudiar el derecho.
Es importante resaltar que Nieto Arrieta debe recordarse como uno de los pensadores modernos más destacados en Colombia, pues su obra representa un quiebre con la tradición escolástica heredada de España. Sus reivindicaciones lo llevaron a ser el secretario cultural de la Embajada de Colombia en España (desde 1936 hasta los inicios de la Guerra Civil Española). No obstante, a finales de 1938 abandonó el marxismo y se dedicó a la filosofía del derecho.
Sus libros: Economía y Cultura en la Historia de Colombia (1942), publicado mientras trabajaba en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Es una de sus obras más reconocidas por los estudios que realiza de la economía desde la colonia hasta la Regeneración, importante en la medida en que es de las primeras aplicaciones del marxismo a la sociedad colombiana en este periodo.
Además, realizó una pequeña obra dedicada a la economía del Café en la sociedad colombiana (1948) en donde se aplica de manera directa el marxismo a la vida política, jurídica y social del país. En adición, colaboró en periódicos y revistas nacionales y extranjeros como El Espectador, El Liberal, revistas de la Pontificia Universidad Bolivariana, Noticia de Colombia (México), La Ley (Buenos Aires), entre otros.
Para finalizar, Nieto Arteta pasó los últimos años de su vida en Barranquilla, debido a que fue expulsado de sus labores como docente en universidades reconocidas de la capital siendo acusado de comunista –aunque nunca tuvo esa militancia-. En su ciudad natal, se dedicó a organizar seminarios de filosofía del derecho y crítica del mismo, hasta el día de su defunción.